Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 8/09/03

 

Adolf Gil

Los fenómenos de la mirada


Retrovisor

Capella de La Misericòrdi - Palma

agost - setembre 2003




Aunque tengo una memoria miserable recuerdo haber visto no sé exactamente dónde una exposición del llamado Grup d’Elx, que estaba formado por tres magníficos artistas valencianos que se llamaban Manuel Boix, Artur Heras y Rafa Armengol. Formaban partede aquel prodigioso grupo de artistas plásticos del País Valencià —El Equipo Crónica, Antoni Miró, Andreu Alfaro…— que confeccionaron a partir de los finales de los sesenta una de las mas brillantes aventuras plásticas que se dieron en España. Déjenme que les diga, aunque sea de pasada que los frutos de aquel movimiento que tenia como mentores intelectuales a Joan Fuster y al cura Alfonso Roig dio unos frutos que son de una cualidad infinitamente superior a aquellos que han surgido bajo la égida de Eduardo Zaplana y de Rita Barberà. Para los que crean que mi opinión esta sesgada les ruego que consulten los precios de las subastas y luego opinen. Pero vayamos a nuestro tema en aquella exposición de principios de los setenta vi un cuadro inolvidable de Rafael Armengol que era una reproducción de la “Ultima Cena” de Leonardo Da Vinci con Jesucristo y sus apóstoles. Esto era si lo mirabas de frente y en el centro, pero si te desviabas unos pasos y lo volvías a mirar aquella “Ultima Cena” se había convertido en un consejo de administración de una multinacional que parecía que tenía su residencia en Chicago.


El mismo objetivo que el de Rafa Armengol es decir ofrecer imágenes que cambien radicalmente según la luz y la perspectiva del observador tiene la mayoría de los cuadros que Adolf Gil expone en la Sala d’Exposicions de la Misericordia. Yo no sé si la técnica ha cambiado mucho. Me imagino que si porque han pasado ya muchos años desde aquella primera visión. En aquel entonces la técnica procedía de la cultura kitch japonesa; lo que ha cambiado sin ningún genero de dudas es la intención que en aquel caso tenia una connotaciones sociales y políticas bien evidentes. Por entonces los los pintores de Cataluña y del País Valencià sumaron su critica al centralismo, al clericalismo, al franquismo y al neocapitalismo que se venia venir. En Mallorca las cosas fueron por otros derroteros.


Fue precisamente en 1970 cuando nació Adolf Gil en Muro un pintor autodidacta que hizo su primera exposición en 1990 en su pueblo natal y desde entonces ha expuesto en diversas galerías de Mallorca , aunque a decir verdad su presencia ha encontrado mayor hueco en la península —Sevilla, Valencia, Santander en incluso en el extranjero— Sydney, Los Ángeles, Londres.


Al haber nacido en 1970 es lógico que las intenciones de Adolf Gil sean distintas a las de Rafa Armengol. La critica a un sistema social ha desaparecido y ha sido sustituida por una visión de la naturaleza que en todo caso se acercaría más a una defensa del ecologismo metafísico. Debo decir que a mi la exposición mes gustó y me gustaron sobre todo los cuadros que en principio representan árboles y que cuando cambias de lugar de observación se convierten en una bandada de pájaros. Estos árboles tienen una distribución de ramas y follaje que quieren decir algo mas que un simple árbol y esa —la de dar otra trascendencia a una imagen— es un virtud que distingue a los que son artistas de los que simplemente son pintores. Ojalá Adolf Gil siga con su noble tarea de investigación porque hoy en día ya es algo más —bastante más— que una simple promesa.


Lo peor de la exposición es sin duda el lugar elegido. Lo digo porque resulta algo contradictorio con las intenciones del autor. Éste ha declarado en alguna ocasión que uno de sus objetivos es el estudio que los cambios de luz producen en sus cuadros. Que por la mañana parecen unos y al atardecer otros, que si el día está nublado son muy diferentes a cuando hay un sol radiante. Pero la capilla de la Misericordia no tiene apenas luz natural y los cuadros están iluminados por focos alógenos que impiden cualquier matiz. Cuando la visité no había guardianes y cuando vino una señora que parecía encargarse de la limpieza le pregunté si era posible cambiar la potencia de los focos. Me dijo que no y me marché. En la capilla de la Misericordia no todo son inconvenientes. Antes de entrar, en la Plaça de la Sang, hacia un calor sofocante, pero en el interior de la capilla dónde a pesar de los focos hacia un estar de ángeles. Son las ventajas de los que pueden pagarse la paredes gruesas.