Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 10/06/04

 

Amador Magraner

¿Pre o postmoderno?




Hace solo un par de días que pude leer que algunos científicos algunos científicos habían encontrado bacterias a grandes profundidades de la corteza terrestre y en unas condiciones en las que, a priori, nadie pensaba que pudiera encontrarse vida. El descubrimiento es solo relativamente nuevo, quiero decir que son ya muy frecuentes los hallazgos de seres vivos, sobretodo bacterias, en condiciones extremas y donde la vida había parecido siempre imposible: a grandes temperaturas, en grados extremos de salinidad o de sequedad, en grandes concentraciones de azufre etc. Todos estos hallazgos hacen más creíble el hecho de que, si nuestro planeta existe desde hace cinco mil millones de años aproximadamente, hace tres mil quinientos millones de años que ya existía vida. Tuvieron que darse, para ello, dos circunstancias la primera que los compuestos inorgánicos se uniesen de tal manera que llegasen a formar compuestos orgánicos y que después algunos de estos compuestos orgánicos parecidos al RNA adquiriesen la casi imposible propiedad de replicarse. Las dos cosas parecían en principio poco probables, pero se dieron y relativamente pronto —mil quinientos millones de años desde el inicio—. Después empezó una larga historia que a través de mutaciones y selección de los mas aptos llegase a un primate que adquirió la no menos impensable capacidad de hablar. De eso hace muy poco: unos cuantos miles de años. El homo sapiens es —somos— una especie que, como quien dice, acaba de llegar a nuestro planeta.

La historia creacionista opuesta a la evolucionista y propia de nuestra religión nos dice , de manera metafórica, según afirman los más prudentes, que este animal dotado de alma fue fabricado con un puñado de barro. La idea, ésta, de que provenimos de la tierra y a la tierra hemos de volver está ampliamente extendida en nuestra cultura popular. Johnny Halliday y Enrique Guzman llevaron al número uno una canción que así lo contaba. Quizá una síntesis entre las dos teorías la científica y la religiosa o popular es la que ha llevado a Amador Magraner a fabricar sus conocidos homúnculos que ahora expone en la Fundació Miró. Para conseguirlos excava en la tierra una conjunto de surcos que forman como una especie de silueta humana. Los rellena con un material sintético como el poliuretano que también resiste las condiciones extremas y que con la humedad del aire empieza a hincharse y a tomar formas caprichosas. El resultado es sumamente interesante porque surgen como una especie de fantasmas que consiguen inquietarnos y nos obligan a reflexionar sobre lo que somos y cual es nuestro destino.

¿Son retratos, los homúnculos que nos ofrece Amador Magraner en la Fundación Miró? Yo diría que sí, pero precisaría que son retratos premodernos. Cuando digo modernidad quiero decir aquella época en los albores del renacimiento en la que los retratos empezaron a tener una clara voluntad de ser seres individualizados. Dicho quizá mas llanamente intentaban reflejar los trazos que hacían a un individuo único. Los retratos con el tiempo fueron ganando precisión psicológica de tal manera que como espectadores podíamos adivinar cómo era el alma de aquella cara o aquel cuerpo representado. También cuáles eran los sentimientos del pintor hacia el pintado, pero en todo caso se trataba de un persona individual y única. Los de Amador ha ido mas allá o, dicho de otra manera, han vuelto a la Edad Media. En ellos no se quiere representar una persona en concreto sino aquello que ciencias sociales se llama “l’home moyenne”. Esta es por ventura la causa por la los que somos conscientes de nuestra mediocridad —aunque el psicólogo se empeñe en demostrarnos lo contrario— sentimos una especial fraternidad por esos hombres que no sabes si se están desfigurando o tomando forma. Vayan a ver qué es lo que ustedes sienten.