Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 22/02/02

 

Mayet

el embrujo del agua


Galería Horrach Moya - Palma




Cuando yo estudiaba en Valencia apareció un grupo de pintores que fueron apadrinados por Joan Fuster y que se llamaron el Grup d’Elx. Lo formaron Manuel Boix, Artur Heras y Rafael —creo que es Rafael: no estoy seguro— Armengol. Los tres empezaron sus carreras con posiciones cercanas al hiperrealismo. De ellos aprendí que ser pintor hiperrealista no consiste en pintar la realidad de la forma más aproximada posible, sino en pintar lo que sería una fotografía. El objetivo del artista no sería un objeto sino la imagen que de este objeto ofrece la fotografía. En aquellos tiempos el hiperrealismo era un arte de vanguardia y un arte que dejaba desconcertados los partidarios de la pintura clásica que decían que los pintores abstractos pintaban así porque no sabían pintar como los clásicos. Los hiperrealistas pintaban cosas absolutamente reconocibles, con una excelente técnica —si llamamos técnica a las argucias con que pintaban los clásicos— sólo que con otra intención. Una de estas intenciones era quizá la de demostrar que el arte moderno no nace de la falta de técnica, sino de un propósito cambiado.


El hiperrealismo no duró mucho en las sociedades capitalistas o que se dirigían a marchas forzadas hacia el capitalismo, pero arraigo muy seria y largamente en los países socialistas que querían un arte que entendiera la gente. En Cuba y más concretamente en la Escuela de Artes Plásticas San Alejandro, en la Habana se fomentó el hiperrealismo, así como el amor al paisaje cubano y posiblemente de esta tradición surgió la pintura de Jorge Martínez Mayet, un pintor nacido en la Habana en 1962 y que trabaja desde hace unos años en Palma muy ligado a la galería Horrach Moya, donde presenta en estos días una exposición titulada “desde la otra orilla”. No es la primera vez que Mayet muestra su obra. En otra exposición recuerdo que dejó a mas de uno asombrado con su cuadros destinados a plasmar el agua sobre las rocas y los múltiples juegos de luz y transparencias que origina nuestro mar Mediterráneo cuando llega a la orilla. muchos creímos ver ampliadas las primeras diapositivas que se hicieron en Mallorca. Ahora Mayet hace otra reflexión sobre el paisaje. Existe también el agua pero esta ya no es preferentemente la del mar sino la que aparece con la lluvia y la que luego discurre en riachuelos por entre campos de mieses verdes. El agua es capaz de trasformar el significado de las cosas y en el cuadro que da título a la exposición un ciudad queda trasformada en montaña cuando se refleja en el agua. Junto al agua hay otro elemento que adquiere caracteres casi místicos: son los arboles solitarios, silenciosos, a veces centenarios. La técnica de Mayet sigue siendo igual de preciosista, pero ahora hay elementos mas cercanos al impresionismo, Y, en todo caso, todo adquiere, en estos nuevos lienzos un carácter mas profundo, como si hubiera una visión más religiosa del paisaje, como si el aire, la tierra, el agua los seres vegetales tuvieran otra dimensión.


Si acuden a ver la exposición no dejen de subir al segundo nivel. Encontraran un más que interesante colectiva con obra de Joan Morey, Alicia Martin, Sophie Cale, Santos Montes, Mar Arza, Rafael Bestard, Ramon Caimari, Dana Wyse, Mateo Maté, Girbent y Alicia Gispert. Las magnificas fotografías de Morey me obligarán a ver con otros ojos —con mejores ojos— una obra que no acabo de entender muy bien, las fotografías tituladas “Mother” y Fhater de Sophie Cale te dejan con la sangre helada, la cama de Mar Arza con versos recortados de un libro sobre una sabana son una buena muestra d e la capacidad poética de esta muy cotizada artista. Todos ellos demuestran la acertada dirección de Joan Antoni Horrach que se ha empeñado en vender el arte mas avanzado y prometedor a un publico. el mallorquín, que siempre ha preferido las firmas más clásicas y los paisajistas mas tradicionales. Ojalá lo consiga.