Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 30/04/01

 
Antoni Miró

D’un temps, d’un país


Todo empezó en 1962. Fue el año en el que un abogado de Sueca dedicado hasta entonces fundamentalmente a la crítica y a la creación literaria publicó dos libros que provocarían mucho eco. El nombre de este autor era Joan Fuster y los libros llevaban como titulo “Nosaltres els Valencians” y “El País Valenciano”. Era, el segundo, una de las magníficas guías que publicaba por aquel entonces la editorial Destino. ¿Qué decían estos libros? Básicamente que los valencianos habían sido engañados. Que había existido una manipulación historiográfica, que se había ocultado tanto el fracaso industrial del País Valenciano como su pertenencia de su lengua y de su cultura muy concreta: la catalana. Fuster decía que había que acabar con la imagen de un Levante feliz, de “barraqueta”, de huertos de naranjos y de casino mercantiles donde se reunía una burguesía agraria, que, como tal, era inculta i contradictoria. Que había que olvidarse de una Valencia provinciana y cuya máxima aspiración era “ofrecer nuevas glorias a España” para pasar a ser un “País Valencià” moderno que asumiera su historia sin enmascaramientos, disimulos o engaños. La propuesta de Fuster era global. También había que cambiar las “bellas artes”. Fuster, que siete años antes había publicado un magnífico libro sobre arte titulado “El descrèdit de la realitat”, abogaba por un arte que en vez de enmascarar y embellecer falsamente la realidad ayudara a los valencianos a tomar consciencia de las desigualdades, injusticias i mentiras que habían sufrido. Fuster era, sin embargo, demasiado inteligente pera proponer una pintura simplemente política. La tarea había que hacerlo de forma congruente, es decir, cambiando no solo el fondo, sino también la forma. Ir mas allá del postsorollismo reinante. Olvidarse de la “belleza” de la huerta i del pescador de la albufera para hacer una pintura crítica con el sistema social, económico y cultural hasta entonces imperante en las tierras y en las colectividades que luego se designarían con el horrendo i descafeinado nombre de Comunitat Valenciana. Todo por no decirle país.

Es en este contexto donde se desarrolló el proceso de maduración de la obra de Antoni Miró, este alcoyano que nació en 1944 i que vive i trabaja en el Mas Sopalmo cerca de su ciudad natal. Ahora y hasta finales de Mayo en Palau Sollerich se expone un antológica de su obra con el titulo de “Volem l’impossible”. Quienes la visiten podrán observar cual fue la respuesta de Antoni Miró a los nuevos senderos que proponía Joan Fuster. Es, la suya, una pintura en favor de los perdedores —de los negros, de los vietnamitas o de los valencianos catalanistas— de la historia que ha sido escondida o tergiversada, de la pintura i de los pintores que arriesgaron en el estilo y cambiaron los esquemas periclitados, de los hombres con ideas. Este arte consciente e inteligente del nuevo País Valenciano tenia que ser claro, preciso i comprensible. Por eso ha existido en Antoni Miró una querencia hacia el lenguaje hiperrealista. Otras veces utiliza tratamientos mas propios del pop, del expresionismo i del surealismo frio como Magritte. También hay influencias —y es extraño que los variados textos que he leído sobre su obra no lo señalen— del cartelismo crítico americano: de la obra de Renau, naturalmente. Cualquiera que sea el modo de expresión la intención es siempre crítica y el resultado eficaz. En pos de esta eficacia y claridad Miró evita los matices técnicos y el resultado es que es una pintura quizá excesivamente contundente, como si fuera de hierro.

En los últimos años dos temas han gozado de la atención preferente de Antoni Miró: el urbanismo destructor de la naturaleza y el sexo. Miró ha pintado palas excavadoras en las que intenta hacer coherente su admiración por el progreso técnico —¿no tenía que ser el País Valenciano un País con máquinas, según Fuster?— con el amor a los espacios naturales por donde circulan el aire i el agua. ¿La bicicleta es la síntesis entre el maquinismo i la naturaleza? Por lo que respecta al sexo el conflicto se plantea entre la pasión y la inteligencia. Miró mira las mujeres con la ironía, la nostalgia y la distancia propia de quien se encuentra ya un poco viejo para tan complicadas aventuras.

A la llamada del de Sueca, de Fuster, acudieron artista de enorme categoría: Andreu Alfaro, El Equipo Crónica, Manuel Boix. Antonio Miró, también. Plenamente. Quizá no sea un artista excepcional como los anteriores. Pero es un artista de primera. De Alcoi. Del País Valencià. De nuestro tiempo.