Francesc Bujosa ::

 

Miquel Barceló

la brisa marina



No se trata ahora de hacer sufrir al lector. Quiero decir que no quiero empezar recordando la biografía del pintor “felanitxer”, rememorar sus años de aprendizaje y las primeras exposiciones que hizo, donde vendía los cuadros baratos que se quedaron muchas veces sin comprador. Son muchos, ya digo, que lamentan no haber adquirido en aquel entonces —cuando era factible— un Barceló para ahora poder enseñarlo a sus amigos y presumir un poco de lo listos que fueron. Conozco algunos casos que fue así, pero conozco otros muchos que lo compraron por pura casualidad. En eso de la pintura es muy difícil ser profeta.


La Fundació Balears 21, el Govern de les Illes Balears y la CAM han organizado una extensa exposición de Barceló que ha sido repartida entre las tres islas mayores de las Baleares. La de Mallorca, que hace en la Lonja, corresponde a cuadros de gran tamaño la mayoría de lo que podríamos llamar técnica mixta, pero que quizá deberíamos llamar técnica peculiar, pues Barceló es de aquellos pintores que le gusta experimentar con nuevos materiales y con mezclas insólitas. Los cuadros que se presentan corresponden a diversas épocas, pero representan muy bien los temas primordiales de Barceló Algunos de ellos corresponden a lo que podríamos llamar temática autobiográfica del pintor Basados en la relación que establecen sus instintos con el mundo de la cultura, de sus mitos y de una cierta insatisfacción de lo es su oficio, su vida o, mejor, la vida. En otros lo que se representan son animales vivos o despellejados. Son animales que nos proponen muchas veces la pregunta sobre lo que tenemos en común nosotros, los humanos, no solamente con los monos, sino con los gallos, los conejos, los corderos o los osos. Y que eso que tenemos en común. es que somos hechos materia orgánica. Una materia, ay, que con el paso del tiempo tiende irremediablemente a la corrupción y a la muerte. Para luchar contra el paso del tiempo la pintura tiene una solución clásica que es representar las cosas cuando están vivas. Pero Barceló va mucho mas allá de esta representación, ha conseguido que la pintura conserve el propio objeto orgánico —una sandía, un plátano, una gamba, un tomate. Forman entre todos una mezcla que en principio puede parecer caótica, pero que lleva un orden interno que provoca esta sensación que al cuadro no le falta ni le sobra nada. Hay un cuadro dedicado a la tauromaquia que pienso que es una homenaje o un reto para el pintor. Porque después de Goya o Picasso es difícil decir algo nuevo sobre este sanguinario ritual o fiesta española. Barceló lo consigue y nos da una versión entre irónica y épica de un tema en cierta medida tan sobado.


Otra de las obsesiones de Miquel Barceló es, sin duda el agua y la transformación que sufre un paisaje sediento cuando le cae encima tan beneficioso elemento. Algunos han dicho que estos paisajes están inspirados en las tierras africanas. Yo una vez leí o le oí decir al otro Miquel Barceló de Felanitx en este caso el “pereio”, quiero decir el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Barcelona que estos efectos de los “seregalls” pueden observarse cuando las tierras de Felanitx reciben las primeras lluvias después del tórrido verano. Si a Barceló le fascina el agua es lógico que se sienta atraído por el mar. En sus cuadros y casi desde siempre aparecen muchos de los elementos vivos que contiene el mar: algas, peces, crustáceos, gambas, pulpos. En los últimos cuadros Barceló ha incluido el mar en si mismo, este elemento donde forma, fondo y movimiento son inseparables. Lo ha hecho, creo, pintando con la tela puesta paralela al techo y con una mezcla de pintura y —me imagino— otros materiales, que aumentan la densidad quedando unos relieves sobre la tela. Cuando estas telas son puestas de forma normal sobre una pared lo que antes eran estalactitas dan ahora una sensación del movimiento que provoca la brisa marina. Creo que esta técnica de dejar gotear la pintura se llama “dripping” y es la que utiliza Barceló para pintar también unas cuevas con estalactitas y estalagmitas, que es el cuadro que clausura la exposición de forma brillante y emocionante.

 

Última Hora :: 15/05/03