Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 26/1/02

 

Coll Bardolet

los colores del paraíso



Conozco de primera mano la reticencias que mostraron los regidores de la cultura municipal ante la propuesta de organizar una exposición de Coll Bardolet en alguno de los espacios públicos que dependen del Ayuntamiento de Palma con motivo de su nonagésimo aniversario Lo conozco pero no puedo comprender sus razones. He pensado, a veces, que la reticencia era debida a la poca afectación que ha tenido el pintor con las autoridades políticas en contrate con su disponibilidad para colaborar con generosidad extrema en la tarea que llevan a cabo agrupaciones cívicas como pueden ser la Obra Cultural Balear o la Capella Mallorquina. La razón puede ser otra y ésta habría que buscarla en un cierto complejo que tiene la derecha palmesana y que le hace temer la críticas por dar espacio al arte que ellos creen de retaguardia. Quizá tuvieron miedo a que se repitiera el numerito que se organizó con la exposición de Lladró. Si ese fue el motivo yo tengo que decir que confundieron la gimnasia con la magnesia por no decir una parte poco digna de nuestro cuerpo con las témporas. Lo hicieron porque no fueron capaces de distinguir una obra repetitiva desenraizada y falta de vida con una pintura enraizada en el espacio que ha venido a llamarse Països Catalans y llena de vida como es la pintura de este pintor que reside desde 1944 en la hermosa villa de Valldemossa a la que tanto ha dignificado. Esta derecha nuestra vergonzante quizá piensa que no es posible hacer dinero si no es a base de envilecer destruir nuestra paisaje,. Coll Bardolet ha ganado bastante dinero pero lo ha hecho de manera contraria: mostrado el carácter paradisiaco que tenia Mallorca cuando el llegó y que hubiera podido seguir siendo si los mallorquines no hubiésemos sido tan avariciosos, si hubiésemos tenido la capacidad, como la ha tenido Coll Bardolet, de ganarnos la vida con nuestro honrado trabajo. Algunos buenos amigos de Coll Bardolet tuvieron la habilidad de sortear la dificultades municipales y ha organizado dos exposiciones en la dependencias de la UIB, en Sa Riera, o en el patio circular de San Antoniet de la calle de San Miguel.


No es fácil ubicar el estilo de Coll Bardolet algunos ha dicho que se trataba de un postimpresionista, otros de un noucentista —el amor a un mundo ordenado y a la obra bien hecha— y no pocos han visto aun fauvista apasionado por los colores vivos. También se ha argumentado que Coll Bardolet ha aprendido mucho de quienes fueron indirectamente sus maestros: los de la escuela de Olot, Mir, Meifren, Anglada Camarasa, Titto Cittadini. Yo creo, sin embargo, que las bases que el estilo de Coll Bardolet hay que buscarlo en la propia mentalidad del artista, y más concretamente en este cierto pensamiento de carácter oriental que hace que el hombre se identifique con la naturaleza y que tenga la sensibilidad para prestar atención necesaria a los detalles en que la vida o, mejor aún, la alegría de vivir se manifiesta. El pintor de Valldemossa ha expresado sus sentimientos con palabras fáciles de comprender: “la naturalesa l’admiro com si fos un santuari” y su predisposición ha rendirle continuo homenaje: “Sempre ho porto tot; pinto amb el primer que en vé a la mà. Un dibuix em costa deu minuts i setanta anys d’expriència”. Coll Bardolet ha mostrado su enorme oficio no solo con los paisajes sino también con naturalezas muertas —que en su caso són muy vivas— en bodegones y en edificios como los de la Cartuja. Los distintos matices que da al blanco muestran fehacientemente lo poco que tiene que aprender y lo mucho que enseñar en lo que ha técnica pictórica se refiere.


Gabriel Janer Manila dijo no hace mucho que no sabia cierto si el cielo existía a no, pero que si existía sería como un cuadro de Coll Bardolet. No sé con qué intención lo dijo pero el hecho es que adivinó una delas principales virtudes del pintor y ésta no otra que cambiar la ubicación del espectador. Normalmente cundo vemos un paisaje en un cuadro nos imaginamos como debe ser en realidad. Cuando observamos un paisaje de Coll Bardolet nos imaginamos lo felices que seriamos si viviésemos en él.

Aunque buena parte de la pintura de Coll Bardolet tiene como referencia la isla de Mallorca. El pintor ha sabido trasmitir la que siente delante delas montañas de su Pirineo natal— Josep nació en Campdevànol, en el Ripollés— o las de Suiza donde acostumbra a pasar una parte del verano.


La obra de Coll Bardolet no és en absoluto poco conocida. Su generosidad ha permitido que hoy en día tres espacios guarden el grueso de su producción. Son la Sala Coll Bardolet del Museu de LLuc, La pinacoteca Coll Bardolet de Campdevànol y la Sala Coll Bardolet del Vall de Núria. Así y todo no se confíen ustedes. Vaya a ver la dos exposiciones temporales antes citadas y observen el paraíso que era Mallorca y cómo Coll Bardolet ha salvado lo que quizá no sea ya más que un puro recuerdo.