Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 10/5/02

 

George Braque

rigor y sentimiento

Obra Gràfica. Col·lecció C.S.

Palau Solleric



Es una visita que he recomendado varias veces porque, a mi parecer, es uno de los más bellos santuarios del arte contemporáneo. Me refiero al Chillida-Leku, este jardín de arboles y esculturas de Chillida colindante con Lore Toki —sitio florido, en eusquera— donde le yeguada militar cría los mejores pura sangre de España. Si ustedes alguna vez tienen la suerte de realizar esta visita, les ruego que su vista se detenga una magnifica, solitaria y sonora escultura de hierro que evoca el vuelo de un pájaro. Fue un hallazgo casi casual del taller de Chillida y que el escultor vasco conservó en homenaje al que había sido su amigo, el pintor George Braque. Chillida y Braque se conocieron en 1961 cuando el que fuera portero de la Real Sociedad hizo su primera exposición en París en la Galería Maeght. Había en esta exposición un obra titulada “Ilaki” que era la primera que Chillida realizaba con hierro. Entre los asistentes a la inauguración estaba George Braque, que quiso comprar la obra de Chillida.En aquellos momentos Braque era unos de los pintores más famosos del mundo, y Chillida se apresuró a regalarle la pieza. Braque le agradeció el gesto y le dijo que en cuando pudiera pasara por su estudio que le quería regalar un cuadro. Cuando Chillida visitó, días después, el taller de Braque se encontró con varios cuadros preparados. Braque le dijo que eligiera uno. Chillida fue decidido y rápido en su elección y Braque le dijo que, como sabia que iba a elegir aquel preciso cuadro, ya se la había dedicado al dorso. La historia ha sido contada varias veces y yo la he elido en diversas versiones. Desde aquellas que aseguran que las obras para elegir eran dos hasta otros que dicen que Chillida tuvo la oportunidad de elegir entre quince de los obras de Braque: ya se sabe que los críticos de arte no son muy precisos cuando hablan de números. Braque solo pudo gozar durante dos años la obra de Chillida. Murió en 1963 pero en estos dos años hubo un detalle que creo describe mejor que el del regalo el carácter de Braque. Y es que Chillida visitó algunas veces más el estudio de Braque. Una vez fue en verano y pudo comprobar que Braque había situado la pieza de hiero cerca de un ventanal por donde entraba el aire. Quizá fue una premonición del “peine del viento” que tanto dignifica ahora la bahía de la Concha de San Sebastián. Chillida visito otra vez el estudio de Braque. En esta nueva ocasión era invierno y pudo comprobar que su escultura había sido trasladada: estaba, en esta nueva ocasión, cerca del fuego que alumbraba en una chimenea que consolaba tanto a las personas como a los objetos que habían sido acercados a ella. Esta muestra del respecto que Braque tenia por los objetos creo que puede ayudar mas que mil palabras de carácter filosófico a entender el objetivo, y el significado de un hombre que afirmo que definir un objeto consistía en cambiar la definición por el propia objeto. Un hombre que, según confesaba se movía, entre el sentimiento corregido por el rigor y el rigor corregido por el sentimiento.

La atención y el interés que Braque sentía por la materia no era mayor ni menor que el que sentía por aquellos que habían sabido observarla. Fueron unas influencias que determinaron la mentalidad y la obra de Braque. Braque nació en Argenteuil, una  pequeña ciudad al borde del Sena, no lejana de París. Cuando hubo estudiado bellas artes se sintió atraído por el movimiento fauvista — los locos de los colores— al que fue introducido por su amigo Raoul Doufy. Fue entonces cuando asimiló el ritmo y la elegancia que tenia el quehacer de Matisse. En 1907, Braque descubrió otros dos pintores que resultaron esenciales para su manera de ver la realidad. Uno era Cezanne y el otro Picasso. Ambos —Cezanne y Picasso—aportaran un elemento esencial en el arte del siglo XX, y este no fue otro que la ambición de reflejar la desnudez y la esencialidad de los objetos materiales. Fue probablemente este deseo de desnudez la que hizo nacer el cubismo, movimiento al que Braque se incorporó con celeridad. En la primer guerra mundial Braque fue herido en la cabeza. Esta herida y su convalecencia hicieron mudar substancialmente los planteamientos cubistas de Braque, que dio entrada a las ágiles y volátiles líneas curvas y al color. Fueron cambios importantes pero no tanto que le hicieran olvidar su firme propósito de analizar los objetos en su rigurosa desnudez.

Braque cultivó sobretodo en la ultima parte de su vida el grabado y la litografía. No lo hizo por casualidad sino con el afán de explorar las posibilidades analíticas de estas técnicas que le permitían transparencias y superposiciones que les estaban veladas con la pintura acrílica a al óleo. También porque quiso entender la relación que existía entre la plancha y el papel. Una de las mejores colecciones del de grabados de Braque es la que pertenece Castor Seibel y parte e ella tenemos ocasión de contemplarla ahora en el Palau Solleric. En ella se nos enseña de forma magistral como rigor y sentimiento son dos virtudes perfectamente compatibles.