Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 7/9/02

 

Maria Carbonero

Mirada de gata



Yo no sé porque pero creo que en la vida de toda persona se produce un momento decisivo en que se toma una decisión fundamental. No me refiero con ello a la profesión que uno ha de ejercer, ni la elección de la persona con quien compartir la vida, ni el paisaje que nos cobija, ni el partido a quien votar o afiliarse, ni las amistades que uno prefiere. La decisión que yo creo fundamental es ¿con quien sentirse solidario? Si con los que sufren o con los que gozan, si con los triunfadores o con los perdedores, si con los ricos o con los pobres. Esta decisión que compete a todos los hombres se hace mas acuciante y definitoria en los creadores. En literatura la citada decisión llevara a uno a ser Vizcaino Casas o Albert Camus, en el cine Cukor o Houston, Manolo Escobar o Jacques Brel. Loa ejemplos están sacados —es evidente —con mala intención. Puede haber –no lo negaré– buena literatura e incluso buena música dedicadas a la alegría. Ahí tienen ustedes a Bethoven o a “Paquito el Chocolatero”, que a mi me alegra mucho mas que la del alemán. Son, en todo caso, ejemplos escasos si los medimos con el ingente numero de música dedicada al penar desde Chopin a los tangos o los boleros.

Digo todo esto porque en pintura pasa algo por el estilo. Es verdad que puede cuadros dedicados a triunfadores pero en mi no cabe ninguna duda de que calan más hondo aquellos que estudian a los perdedores. Es lo que hicieron Modigliani, Nonell, Giacometti, por poner solo algunos ejemplos.

Si un pintor —en este caso pintora— hay en Mallorca que ha hecho una apuesta clara y firme para decirnos con sus obras que esta a favor de los perdedores ésta es Maria Carbonero. Esta pintora nacida en Palma en 1946 se decidió desde muy joven sobre cual iba a ser su profesión y decidió igualmente tener muchos maestros, en Palma, en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Barcelona, pero rechazó cualquier tipo de imitación. Maria admiró también y eso se nota en su pintura, a los expresionistas, a los americanos como Motherwell, Rotko, Pollock y Joan Miró. De ahí su amor por los colores potentes y por la pintura plana, características, ambas, que da una enorme fuerza a su lenguaje.

Es sabido que Maria realizó un largo viaje a África que se ha dicho influyó en su manera de ser y de pintar. Yo no creo que fuera así. Maria, en mi opinión, ya había hecho la fundamental elección de la antes hablábamos y sabía que África pertenecía al mismo bando de sus gitanas y prostitutas.

Maria expone ahora en la Galería Kunstman de Santanyí y en sus cuadros podemos encontrar otra vez su hondo penar por los descarriados, los marginados, los castigados, los explotados, los desorientados, los engañados los derrotados. La impresión que causan estas caras son de perdedores, pero de perdedores —y esto me gustaría que quedase bien claro– cargados de razón. Casi desafiantes Esta es la magia que tiene la pincelada y el sabio riesgo que produce la combinación de los colores rojos y negros, ocres y blancos tan característicos de la pintura de Maria Carbonero. Los cuadros que Maria enseña en Santanyí —llevaba mas de seis años sin hacer una exposición individual— son, si cabe, más expresivos y radicales, con un fondo mas neutro aunque muy trabajado. Maria introduce junto a la figura humana muebles y animales. Ya pueden imaginarse que los muebles que acompañan a sus personajes no son muebles de diseño. Son muebles gastados por el uso humano. Y los animales no son doberman, ni perros pequineses, ni caballo Son, por el contrario, los animales que suelen convivir con los marginados y los perdedores: los gatos. La propia Maria tiene mirada de gata.