Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 9/8/02

 
Juanjo Costa

Las curvas esenciales


Sa Pleta Freda. Son Servera



Hace apenas dos años que Juanjo Costa presentó en la Galería Altair una exposición articulada en torno a una pieza de grandes dimensiones —una impresionante curva— y de gran peso: casi cuatro toneladas. La pieza llevaba un título en ingles que era “Hoping the Rain”. He visto que mis colegas de crítica artística, cuando se refieren a la citada obra traducen la expresión inglesa como “esperando la lluvia”. Mis conocimientos del inglés son mediocres pero lo suficientes para dudar que sea ésta una expresión muy inglesa y que, en caso de serlo, sería mejor traducirla por “anhelando” “deseando la lluvia”. Pero no es de filología de lo que yo quería hablar sino del hecho que he podido constatar de que, desde entonces, en Mallorca ha llovido mucho más de lo que ha sido habitual a la largo de la historia. Tanto que he llegado a sospechar que Juanjo Costa tiene una especial relación con la naturaleza, una relación que le permite no solo estilizarla elegantemente en su escultura, sino que la naturaleza, agradecida, complazca sus deseos, y que a partir de su instalación de “Hoping the Rain” en una era de trillar haya llovido mucho y a gusto de casi todos. Digo de casi porque ya se sabe que en esta bendita tierra siempre hay alguien que protesta “por lo que sucede”.

He dicho que es muy probable que Costa tenga una relación muy particular con la naturaleza y esta relación se puede volver a observar en la emocionante exposición que de su última obra ha organizado “Sa Pleta Freda” la singular galería que dignifica el pueblo de Son Servera.


Cuando digo que Juanjo Costa tiene una especial relación con la naturaleza, ¿qué quiero decir? Déjenme que les diga, primero, lo que no quiero decir. No quiero decir que Juanjo anteponga la naturaleza al arte, ni que en consecuencia la represente como suelen hacer los modernos: de forma brutal y sucia. Todo lo contrario: la relación de Costa con la naturaleza sintoniza mas con el arte y el pensamiento clásico. Y cuando digo clásico me refiero al clásico, clásico, es decir aquel arte y ciencia griego que pretendía entender en que consistía la naturaleza y que ideas perfectas —matemáticamente perfectas— constituían la esencia y también la mejor manera de describir lo que se ocultaba detrás de las apariencias mayoritariamente enmarulladas y sucias. Este es el camino que ya seguido Costa. Lo hizo en primer lugar con el mármol que aprendió a trabajar en Carrara. Lo modeló con curvaturas amplias y suaves que evocaban las curvas de la concha de un caracol, las nalgas de una mujer o la silueta de una playa donde llegaban las olas de un mar tranquilo. En sus escultura aparecían, de repente, hendiduras que introducían aire y perspectiva en la suaves piezas de mármol. Otras veces presentaba superficies sin pulimentar estableciéndose un diálogo o contrates entre la naturaleza abrupta con la naturaleza humanizada por la técnica.


En los últimos años Costa ha trabajado con nuevos materiales y, entre ellos, el hierro fundido. Un hierro que adquiere unas tonalidades como si sufriera un proceso de oxidación. Este nuevo material ha aumentado la carga de elementalidad, sencillez, sabiduría, racionalidad, liviandad que tiene todas las esculturas del mallorquín. Una autentica delicia.


En la exposición existen dos montajes hechos con tierra y con sal: pura tierra y pura sal Están hechos con la misma finalidad: descubrir la elegancia interior de la materia. También existen finísimas obras con cartón y unos móviles hechos con arpilleras metálicas. Lástima que no se haya acertado con la iluminación de los mismos. Su proyección sobre la paredes blancas de Sa Pleta Freda hubiera mostrado lo sugerente que puede llegar la geometría móvil. Pero en Sa Pleta Freda, ya se sabe, les horroriza el exceso de luz.


He dicho algunas veces que, como Faulkner, me gustaría vivir rodeado de arboles, caballos y silencio. Si en esta paisaje hubiera alguna escultura de Juanjo Costa les aseguro que no me molestaría. En absoluto.