Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 05/07/02

 
Georges Bess

El paisaje y las mujeres


Georges Bess. Una passió.

Historietes i dibuixos, 1988-1998.

Casal Solleric

Maig-Setembre 2002


Nunca ha dejado de asombrarme lo que cuentan algunos escritores sobre sus lecturas infantiles. Son muchos lo que dicen que sus primeras lecturas fueron las novelas de Salgari, de Kipling, los hermanos Grim, la isla del tesoro de Stevenson. Los más nostrados añaden las rondallas de Mossén Alcover. Ni yo ni ninguno de mis amigos tuvimos tanta suerte o quizá tanta mala suerte porque a nosotros nos enamoraron otros héroes y otros autores de los que nunca supimos su nombre. Las lecturas que hicimos por obligación en el colegio —quizá algunas de los nombradas— apenas dejaron huella en nuestra alma, pero si la dejaron aquellos tebeos que nos regalaban si sacábamos buenas notas en matemáticas, que era la asignatura donde cada uno probaba su inteligencia y su hombría. Nuestros héroes eran la Pantera Negra, Dan Barry el Terremoto, Mendoza Colt, el Capitán Trueno, Diego Valor y algunos otros que salían en lo que antes denominamos tebeos y que ahora denominan cómics o historietas. Dejé de leer historietas de aventuras pronto y por eso no he podido que seguir su evolución que sé que ha sido muy rápida. Mucho más rápida que la del cine, la pintura, la literatura o la fotografía. Una evolución tan rápida que cuando por azar ha llegado alguna historieta a mis manos he visto unos dibujos muy complicados y un guiones para mi absolutamente incomprensibles en donde no sabia quienes eran los buenos y quienes los malos y cuales eran los habitantes de la tierra y cuales los de otros planetas. Ahora he visto en el Palau Sollerich una exposición de un dibujante de tebeos modernos llamado Georges Bess y he sentido curiosidad por la propuesta. Porque de una propuesta se trata la invitación a contemplar el dibujo de historietas como una obra de arte. Unas historietas que vi de pie y no, como solía hacerlo de pequeño, en la intimidad de mi cama. Fue, ya lo pueden imaginar, otra mirada que ahora no supe hacer prescindiendo del autor. Antes de ver los cuadros quise saber quien era ese Georges Bess. Supe que era un francés nacido en 1950 y que quiso ser escultor. Que para ello viajo a Estocolmo y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes, donde había una vida alegre y chicas muy bonitas. Entró en el mundo de los tebeos haciendo ilustraciones para la casa Williams y lo que el creyó que seria una ocupación puramente ocasional se convirtió en una profesión estable y exclusiva. Nunca pudo acabar la escultura que tenia empezada cuando firmó el primer contracto. A partir de entonces ha dibujado cada día una o dos paginas de historietas con siete ocho o nueve cuadros cada una. Los dibujos mas populares fueron sin duda para la edición europea de Phantom del que hizo una docena de libros. Pero los mas conocido de Bess son las historietas que realizó con guiones de Jadorowsky y entre ellas las de El Lama Blanco, que transcurre en el Tíbet, y Juan Solo. En los últimos años Bess ha emprendido la aventura de ser él también el guionista y ha creado los personajes la las series “Escondida” y “Leela y Krishna”. En la exposición se puede seguir el proceso de creación de un cómic. Desde los esbozos hasta su versión impresa, pasando por el entintado, la coloración y el maquetado

Por fortuna para mí, Bess pertenece a lo que llaman la escuela realista del cómic. La escuela realista no significa que en los guiones no puedan existir elementos mágicos y fantásticos, significa que existen figuras humanas y paisajes reconocibles. Este, el de los paisajes, es, a mi modo de ver, el aspecto más atractivo de los dibujos de Bess. Son unos paisajes propios de un viajante empedernido como es Bess, que declara que el no considera extraño ningún lugar de la tierra, que en todos incluso en los países más exóticos se siente como en casa. Bess da la impresión que pinta lo que conoce bien y no omite los detalles porque el cree que hasta en lo mágico hay que cuidar los detalles. Por eso son paisajes que parecen propios del cine en cinemascope, con cielos que se adivinan azules y con horizontes lejanos. Algunos de estos paisajes están sacados del lugar donde habitualmente reside Bess: la isla de Formentera. Son unos paisajes que invitan a vivir en su interior. En los paisajes de Bess habitan individuos de distintas razas que están pintados con enorme respeto, un enfoque muy distinto a lo que yo acostumbraba a ver en los tebeos donde los negros y los chinos eran habitualmente ridiculizados

Junto a los paisajes, lo mejor de Bess son los dibujos de mujeres desnudas. Son mujeres de una sugestiva belleza, pero Bess insiste en que en este aspecto es también un realista, porque cree que, con algunas excepciones evidentes, las mujeres son unos seres maravillosos. Las verán si acuden al Palau Solleric.