Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 29/08/02

 
Jaume Mir

La fisiología humana



En el idioma catalán de Mallorca tenemos un expresión que dice ”ser més viu que una centella”. La aplicamos a aquellas seres dotados de una listeza notable y de reflejos rápidos y acertados. Y éste el de “ser més viu que una centella” es el adjetivo cariñoso con que me han calificado al escultor Jaume Mir la mayoría de la gente a la que he preguntado por la manera de ser del de Felanitx. No pocos ha aventurado que el haber nacido en Felanitx es precisamente la causa de esta listeza. Yo no estoy en desacuerdo con ellos, pero me atrevería a decir que, aparte de haber nacido en donde nació, debe haber una causa genética que explica la listeza de Jaume Mir, una porción determinada de ADN que Mir ha poseído y ha sabido transmitir a su descendencia. La primera muestra de esta listeza la dio al encauzar su profesión. Aquel hijo de picapedrero pronto comprendió que debería dar otra dimensión al trabajo de su padre si quería un nivel de vida mas placentero que el de su progenitor. Este plus que debería añadir a la faena de su antecesor era sin duda una pretensión artística, que diera un fuerte valor añadido a aquellos materiales cuya modelación tenia finalidades fundamentalmente prácticas. La listeza de Mir y la necesidad de subsistir le apartó de cualquier tentación de ser un artista rompedor y con tendencia a la bohemia. Él quiso labrarse un porvenir seguro y pensó que el mejor camino era el académico. Después de estudiar en la Escuela de Artes y Oficios en Palma consiguió una beca de la Diputación para estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde se licenciaría en 1941 en la especialidad de escultura. En 1949 obtuvo la cátedra de Modelado de la Escuela de Artes y Oficios de Palma. En 1960 obtuvo la cátedra de dibujo del Instituto Ramon Llull.

Buena parte del tiempo de Jaume Mir estuvo dedicado a las funciones docentes que acabamos de mencionar y a las tareas administrativas de Director de la Escuela de Artes y Oficios. Sin embargo, Jaume Mir tuvo la fuerza y la inteligencia suficientes para que la tareas docentes no sepultaran su vocación de escultor ni su espíritu de creación. Su gran capacidad de trabajo la ha hecho acumular una ingente cantidad de obra mucha de la cual la podemos ver los mallorquines a diario, porque esta situada en sitios bien estratégicos. Otras ha sido contempladas miles de veces aunque no hayamos sido conscientes de su autoría como es el bajorrelieve en piedra en el camerino de la Mare de Deu de Lluc, uno de mis preferidos.

Una parte de la obra menos vista de Jaume Mir se ha desplazado ahora hasta la ciudad de Pollença y se exhibe en el Museu Dionis Bennassar. Los que allí se acerquen no se llevaran ninguna sorpresa. Jaume Mir no ha perdido nada de su inteligencia y ofrece las obras que el sabe que visitante espera. No tiene mucho sentido preguntarse ahora cual es el estilo que escogió desde un principio Jaume Mir y que sigue practicando. Estoy convencido que la mayoría de los lectores contestarian que es el realismo clásico; algunos añadirían que el estilo mediterráneo, refiriéndose al que caracterizó aquella cultura que fue espejo para tantas y que llamamos la cultura griega. Se ha dicho y con acierto que dicha cultura centro su interés en conocer el hombre tal como era y que no había, según ellos, un ser vivo mas perfecto que el hombre, un ser que era capaz de mover con armonía su mente y su cuerpo. Porque se ha dicho que los griegos para poder esculpir figuras humanas tan realista se procuraron grandes conocimientos de anatomía. No fue exactamente así: los estudios de anatomía tenían como objecto describir un ser estático —una quietud derivada de su método de estudio que era la disección de los cadáveres— y los griegos no realizaron muchas disecciones. Su interés se centró más bien en la fisiología es decir en el cuerpo en movimiento y muy concretamente en el deporte y en la gimnástica. Quien visite la exposición de Mir en Pollença se encontrara con unas piezas que tienen vida y movimiento. Tanta vida y tanto movimiento que cuando uno las vuelve a mirar todavía se extraña que estén en el mismo lugar y con los mismos músculos tensionados.