Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 19/12/02

 

Manolo Paz

en la intimidad de la materia


Manolo Paz es un escultor gallego nacido en Cambados el 1957. Forma parte del movimiento que podríamos llamar nueva escultura gallega, que se caracteriza por conseguir nuevas formas con la técnica y los materiales clásicos. Este movimiento se dio a conocer en dos exposiciones colectivas que tuvieron mucha repercusión. La primera se realizó en 1980 y llevaba como título “Atlántida 80”, la segunda, en 1984, se llamó “Encontros no espacio”. A partir de entonces es imposible hablar de escultura gallega contemporánea sin referirse a Manolo Paz, que participó en las dos. Pero yo diría más todavía: a mi modo de ver, Manolo Paz es actualmente uno de los escultores mas interesantes de España. Hace algunos meses Manolo Paz expuso en la fundación Miró. Las esculturas de Manolo Paz ocupaban la sala octogonal y los jardines de la Fundación. En la sala octogonal Paz instaló un conjunto de cuerdas suspendidas del techo. Unas piezas en forma de huso atravesaban en diversos sitios estas cuerdas. La intención de Manolo Paz era evocar el ambiente que se encuentra quien se atreve a bucear en las ricas rías gallegas ahora maltrechas por la invasión de fue que ha desparramado el Prestige. Este ambiente cambia según la época del año y, por eso, la coloración y la distribución de las cuerdas cambió durante los meses en que estuvo abierta la exposición. Yo no sé si con otros espectadores Paz ha consiguió su propósito, lo que puedo decir es que cuando visité la sala octogonal era la una del mediodía con un calor muy fuerte. A mi cerebro le fue imposible evocar las aguas de las rías gallegas que me figuro —nunca me he bañado en una de ellas—son heladas. Lo mejor de Manolo Paz estaba en el exterior, en el jardín. En el lago que existe en el nivel inferior de la Fundación el escultor gallego colocó una piedras de granito en forma de hoja de nenúfar que ofrecían la sensación de que están flotando. Al observarlas se sentía esta paz y serenidad que ofrecen los jardines japoneses. La instalación se llamaba “Lagrimas de placer”. Otra pieza realizada con red metálica y con una estructura geométrica muy grande y sencilla se llamaba “Filtro del espacio”. Estas obras que he citado estaban hechas en el 2002, pero la Fundación tuvo el acierto de instalar sobre el césped obras anteriores muy típicas de Manolo Paz. Se trataba de obras realizadas con pequeñas piezas de piedra ensambladas, con una técnica parecida a la de la pared seca y que producen un efecto encantador. Esa magia que desprenden quizá puede explicarse por el contrates o las ambivalencias que ofrece su lectura. Son piezas construidas con muchos pedazos que ofrecen en su conjunto unas obra que, por el contrario, aparenta una enorme elementalidad. El segundo contraste era el de su técnica tradicional con la que consigue unos volúmenes de intención claramente moderna, pero la más importante y la más emocionante de las ambivalencias es, sin duda, que con un material pesado, como es el granito o la cuarcita, conseguía unas esculturas que tenían una delicada levedad, una levedad tan grande, que parecía que en un momento podían convertirse en cometas.

Manolo Paz ha vuelto a nuestra ciudad y expone ahora en el nuevo espacio en la galería Altair de la Calle de San Jaume con el título de “Penetraciones”. Es un titulo polisémico con el que probablemente quiere expresar que su intención es analizar este sentimiento humano que desea penetrar en el interior de la materia para conocer su estructura y su intimidad. La materia que ha escogido Paz es el granito cosa que lógicamente aumenta la dificultad del empeño. También quiere estudiar que acontece cuando unas formas duras penetran en otras. Yo, para ser sincero, tengo que decir que el resultado es más bien pobre y es que posiblemente la escultura sea hoy en día un técnica muy rudimentaria para captar las complejidades interiores de la materia. Mientras observaba las piezas yo pensaba que un geólogo, un químico o un físico serien personas más adecuadas para hablarnos de esta estructura y que la escultura probablemente tenga otras finalidades. Decididamente preferí los recuerdos de las escultura dotadas de levedad que pude ver hace algunos meses en la Fundación Miró que estas penetraciones que como tantas otra son más bien frustrantes.