Francesc Bujosa :: Entrevista

 

Entrevista de Maria de la Pau Janer a Francesc Bujosa


P. ¿Qué es para usted la ciencia?


R. Llevo muchos años leyendo y meditando sobre el tema y todavía no lo sé. Por ahora pienso que quizá no es más —ni menos— que una forma de discutir que tenemos los humanos en donde impera el rigor y se exige presentar pruebas objetivas de las ideas o hipótesis que defendemos. Pau, el saber que es la ciencia constituye, probablemente, el objetivo principal de un curso que doy y que dura, ¡ay! treinta horas. Son al año, pero no dejan de ser treinta horas. Sería magnífico que yo pudiera sustituir estas treinta horas por un definición que me ocupara sólo quince segundos. El único problema es que no sé si me pagarían lo mismo.


P. ¿La historia de la ciencia es una ciencia?


R. En todo caso no es una ciencia dura. Las ciencias duras exigen un fuerte consenso entre los que las cultivan que en Historia de la Ciencia no existe. Es más fuerte, sin duda, que en Pedagogía, que es casi nulo, pero menos, mucho menos, que en química, por poner dos ejemplos. Estoy segura que tu padre estaría de acuerdo con esta comparación.


P. ¿Existe una línea que separe lo científico de lo sencillamente culto?


R. La ciencia forma parte imprescindible de la cultura, como muy bien dicen los antropólogos culturales. Pero es solo una parte aunque se influyen mutuamente con el resto Si existe la línea de separación entre la ciencia y otras formas de conocimiento ésta es y será siempre confusa, relativa y provisional.


P. ¿La medicina es sólo una ciencia?


R. No, debe considerar también aquello que ha venido a llamarse los valores. La medicina considerada estrictamente como ciencia nos indica, cuando puede, cómo hacer las cosas de manera eficaz, nunca si ético y/o conveniente  lo que vayamos a hacer. Esto ultimo problema es propio de muchos otros campos de la cultura, también imprescindibles.


P. ¿Existe el peligro de una especie de Inquisición médica en aras de conseguir una población sana?


R. Lo que debería haber es una especie de Inquisición médica para evitar el fraude médico, una palabra que podríamos utilizar para calificar más del cincuenta por ciento del enorme gasto, público y privado, que conlleva la curación de las enfermedades y la promoción de la salud. Un gasto del que se aprovechan gentes a veces muy bien consideradas, pero que no tienen ningún escrúpulo en convertirse en agentes antisociales, esquiladores y que le hacen creer al enfermo que tiene enfermedades que no tiene o cronificar una enfermedad y —lo que es mas importante para ellos— su terapéutica  Son gente que incluso nos quieren dar lecciones de ética y prudencia. Mare meva! Paz tu sabes que tengo algunas heridas en este aspecto, pero todos tenemos heridas poco o mal cicatrizadas cuando intentamos reflexionar. No creo que esto anule el fondo de nuestro pensamiento aunque si puede agriar la forma de comunicarlo. Espero no haber caído en esta desconsideración y dañar a mis colegas y su ego, muy frecuentemente desproporcionado.


P. ¿Usted hubiese hecho una ley como la que actualmente rige sobre el tabaco?


R. Sí, incluso antes, y eso que no soy muy diligente, que digamos.


P. En su generación se hablaba de prohibido prohibir?


R. ¿Está de acuerdo con que se prohiban cada vez más cosas? Aquello fue una frase bonita, pero en el fondo una tontería. La medicina o la salud en todas sus facetas —biológica, sicológica i social— puede ser una buena guía para saber qué cosas prohibir y cuáles no. Probablemente la mejor.


P. ¿Cómo ve la universidad actualmente?


Habría mucho de que hablar y no sé si nos conviene. Mi visión ha variado mucho. Cada vez estoy menos seguro de que la democracia —una democracia restringida como es la de la Universidad— sea el sistema por el que debe regirse esta pronto milenaria institución. Que nadie se rasgue las vestiduras.


P. ¿De dónde nació su pasión por los caballos?


R. La primera vez que subí a un “cabriol” —era antes de los siete años: recuerda lo de García Márquez— sentí una emoción muy intensa, las piernas me temblaban. En el cine todos mis héroes tenían un caballo. No se lo digas a nadie, Pau, pero a veces creo que los caballos son una pasión que me invento para intentar ser feliz. Pero tener un caballo es mucho mas caro que tomar un antidepresivo. Tu conoces algún psiquiatra que en vez de antidepresivos me recetara la posesión de un caballo para que yo pudiera acariciarlo. Yo podría hablar con Vicenç Tomas, el Conseller de Sanitat. Nos apreciamos.


P. ¿Y por los boleros?


R. Con el primer desengaño amoroso. Ella ni se enteró de que la amaba. No sé si los boleros expresaban mi tristeza y desengaño o, más bien, me enseñaron de verdad lo que es la tristeza y el abandono. ¿Fueron consecuencia o causa de mi a veces creo que congénita melancolía? ¿ Lo sabes, tu?



CUESTIONARIO RESPUESTAS BREVES


P. Un caballo o un amigo.


R. Una amiga, Pau, una amiga.


P. ¿Dónde le encontraría si se perdiera?


R. En el Far-West, en el valle donde se rodó “Shane” (Raíces profundas).


P. ¿De qué no querría curarse?


R. De la curiosidad y de la ganas de aprender.


P. ¿Mallorca es un paraíso?


R. No creo que este planeta haya existido nunca un paraíso. Siempre ha habido enfermedad, dolor, muerte, violencia, envidia. ¿Dónde se podría presentar, Pau, una alegación a la Creación?


P. ¿Cuál es su bolero preferido?


R. Perfidia. Quintín Cabrera Infante decía que trascribieron mal el guión de Casablanca. Que en el original no era “Play it Again, Sam”, sino “Play again Perfidia, Sam”.