Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 9/8/02

 
Mateo Mate

metáforas y laberintos


Mateo Mate. Viajo para conocer mi Geografia

Centro de Exposiciones de Sa Nostra


Yo no puedo pensar sobre el significado de la metáfora sin que me vengan a la cabeza dos cosas inmediatamente. Un chiste grosero y las palabras que sobre la metáfora pronunció Jorge Luis Borges. Vayamos con lo primero. El chiste esta basado como otros muchos sobre un juicio por violación y es aquel en que una mujer se ve requerida por el juez para que explique con precisión que es exactamente lo que le paso cuando fue agredida sexualmente por un negro de mas de dos metros y 110 kilos de peso. El juez le dice a la señorita o señora que, aunque el tema sea escabroso no omita ningún de talle, que allí son todos adultos y están curados de espanto. La señora sobreponiéndose a su timidez pero con la pretensión de ser exacta empieza a contar que cuando ella entro en el ascensor para subir a visitar una amiga, apenas se dio cuenta, pero detrás de ella entro un negro que aprecia un “pivot” de baloncesto. Mientras el ascensor iba entre dos pisos, el “pivot” le dio al botón de paro, y arremetió contra su objetivo sexual. La muchacha en el juicio explicaba que en “aquel momento me subió la falda hasta la cintura , me quitó las bragas y se desabrochó los pantalones y saco pene enorme…” El juez ya un poca intranquilo por la crudeza de lo relatado, tosió un poco y le dijo. “Señorita, si usted quiere, puede hablar en metáfora”. La muchacha les contestó “gracias señor juez, como le iba diciendo el negro saco su metáfora, pero era una metáfora que llegaba de aquí —la muchacha señaló primero el lugar donde tenia sus pies— hasta allí” señalando la puerta de salida.


Si ustedes han sabido perdonarme la grosería y siguen leyendo les diré que lo mejor que yo he leído sobre la metáfora es la transcripción de una conferencia de Jorge Luís Borges que empezaba diciendo que ya Lugones había asegurado que la metáfora era el elemento fundamental de la poesía. También dijo Borges que las metáforas esenciales no era muchas. La primera era la comparación del tiempo con el río, una metáfora de la que no estuvo ausente la mente de Heráclito. Cuando el sabio griego dijo que nunca nos volveríamos a bañar en las mismas aguas del río no solo indico que el tiempo fluye sino que somos nosotros mismos los sujetos del verbo fluir. La segundas de las metáforas esenciales se refiere también al sueño y la vida. Calderón y Shakespeare hicieron un magnífico uso de ella. La tercera trata también del sueño y es su comparación con la muerte. En el Libro de los Reyes cuando se habla de la muerte del Rey David se dice “Y se durmió con sus padres”. La ultima de las metáforas esenciales es, según el autor argentino, la de las mujeres y las flores. Recuerda que fue Swirburn quien hizo decir a la bella reina de Samotracia aquello de “Dios, haciendo rosas, hizo mi cara”. Si me permiten la osadía yo querría decir que lo que quizá se les escapo Borges —o probablemente los escribió en otro lugar que no he sabido hallar— es que estas metáforas funcionan porque en cada uno de los elementos de la comparación existe la voluntad de ser otro. El tiempo quiere ser río; el sueño, vida; la muerte, sueño; la mujer, rosa...


Probablemente se preguntaran ustedes a que viene esta pesada parrafada sobre la metáfora en una pagina dedicada a la crítica de arte. Mi respuesta es que mi intención era comentar la exposición titulada “Viajo para conocer mi geografía” que presenta Mateo Mate en el Centro de Exposiciones de Sa Nostra en la calle de la concepción y lo fundamental que yo quería decir es que la metáfora constituye el elemento primordial del trabajo artístico de Mateo Maté que huye de los procedimientos y materiales convencionales para presentarnos obras que salen de lo común. En toda su trayectoria artística recogida en el catálogo se puede detectar esta voluntad metafórica de Mateo Mate: son arboles que quieren ser palas o rastrillos, bastidores que quieren ser cuadros, tocadiscos que quieren ser músicos —por eso tienen la partitura delante—, marinas que quieren ser barquitos de papel, enredaderas que quieren ser sintaxis, cuadros que quieren paisajes tridimensionales, sabanas que quieren ser montañas, muebles con raíces, sillas como armarios. En la obra de Mariano Mateo existen muchos laberintos, pero son laberintos que tienen una lectura distinta de la habitual. Quizá la lectura hecha desde el interior en donde la confusión parece claridad, el peligro, refugio, lo interior, exterior, y lo exterior, inaprensible, el orden, desorden.

Si consideramos esta presencia de los laberintos ambivalentes, la importancia de la metáfora como elemento unificador de su obra y el papel primordial que se da a la mirada del espectador no seria aventurado etiquetar a Mateo Mate (Madrid 1964) como una artista de raíz Borgiana. Yo no sé si a él le gustaría el calificativo. Yo se lo pongo con la mejor intención. Se lo aseguro.