Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 24/10/01

 

Mikel Diez Alaba

de las nubes a la calle




Si yo fuera pintor y fuera relativamente joven me lo pensaría muy mucho antes de dar mi autorización para que me montaran un antológica. Por dos motivos. El primero porque si se es relativamente joven no se ha producido mucha obra y si el espacio que hay que llenar es muy grande no se puede seleccionar mucho: se aprovecha cualquier cuadro con tal de llenar un espacio vacío. El segundo motivo casi coincide con el primero y es que si se exhiben muchos cuadros de una misma época y uno no es un pintor excepcional se hace evidente el hecho de que cuando uno ha encontrado una inspiración se repite gratuitamente el hallazgo. Se produce entonces un fenómeno muy simple y es que cuadros que son distintos parecen el mismo, y esto produce un cierto cansancio en el espectador.


Yo sé que ustedes me dirán que si uno quiere crearse un estilo propio no queda otro remedio que la repetición. Pasa lo mismo que si uno quiere crearse una personalidad. Y me replicarán también que muchos de los considerados grandes pintores se repitieron: Morandi, Miró, Bacon. Yo les debo contestar que no hay que confundir la repetición con la insistencia, y que el hecho de que podamos mirar un mismo cuadro repetidas veces y hacer siempre lecturas distintas es una virtud que solamente tiene los grandes artistas, los muy grandes.


Todas estas divagaciones vienen a cuento porque de lo que hoy toca escribir es de la antológica de Mikel Diez Alaba que actualmente se exhibe en el Palau Solleric. Conviene que diga de forma inmediata lo que ustedes posiblemente ya habrán adivinado: que en mi opinión Mikel Diez Alaba no es un pintor excepcional y que la exposición adolece de los defectos que antes mencionaba cuando me refería a las antológicas de artistas relativamente jóvenes. Pero conviene que añada, sin tardar demasiado, que Mikel Diez es un pintor de bastante mérito.


¿Cual es el mérito de Mikel Diez Alaba? A mi modo de ver que ha sido fiel al tiempo y al espació en que ha vivido. Intentaré explicarme.


Cuando Mikel Diez Alaba empezó su andadura pictórica este país vivía los últimos coletazos de la dictadura franquista. Mikel hizo entonces un pintura de carácter político y social. En sus cuadros se describe con acierto que el poder estaba ocupado por unas personas que porque habían ejercido y seguían ejerciendo la violencia. En los cuadros de Mikel se detecta este clima de represión que vivimos los que tenemos edades parecidas a las de Mikel, que nació —debería haberlo dicho ya— en 1947. De las misma época se exponen otros cuadros en donde la intención ya no es tanto política, como social. Lo “social” queda reflejado en una dura critica a las instituciones o normativas en las que la sociedad he querido encauzar nuestras pasiones. La más clara y la mas repetida de estas asociaciones un poco fraudulentas es la del sexo con el matrimonio. Cuando observaba los cuadros de Mikel no podía olvidar aquella gregueria de Groucho Marx de que follar con la propia esposa es como cazar o disparar sobre un pato atado. En los cuadros de la primera época Mikel hay muchas esposas atadas y cazadas.


Muerto Franco, Diez Alaba empezó un etapa de análisis de lo que era el hombre para otro hombre. De lo que era un amigo, pero también de los que era un enemigo. Si en la etapa política la influencias eran evidentes —Goya , Genovés, Tàpies, Ibarrola— en esta no lo son menos: Bacon, Freud, Oteiza.


A principios de los años ochenta Mikel Diez Alaba vino a vivir a las Baleares, a Menorca , mas concretamente, y su pintura cambió de objetivos. La naturaleza ganó protagonismo Sus cuadros se llenaron de paisajes en los que combinaba una visión romántica con ciertas dosis de surrealismo. Una visión influida por la asimilación de lo que se ha llamado la naturphilosophie alemana. Con el tiempo estas naturalezas imaginadas o exageradas han ido evolucionando a paisajes rayando en la abstracción, a paisajes en donde la luz, el agua y el aire han tomado el protagonismo, y en donde la pincelada parece ejecutada a la velocidad de un avión. ¿Son paisajes de nubes? No lo sé. Lo que si sé es queparecen pintados por alguien que vive en las nubes. Lo digo en el mejor sentido de la palabra. Vivir en las nubes en la mejor estrategia para construierse un alma lírica.


He intentado exponer de forma esquemática cual ha sido la evolución de Mikel Diez. He intentado hacerlo, claro, de manera cronológica, quiero decir arrancado de hace casi treinta años y llegando hasta el final : hasta los días cercanos a los que estamos viviendo. Los que han montado la exposición en el Solleric ha pensado que quizá fuera mejor al revés. Ofrecer al espectador que entra las partes más líricas y actuales y conducir al cliente hacia los orígenes de la biografía pictórica. Del lirismo a la critica social. No sé que efecto puede producir en el espectador. A mi me produjo el que produce una lectura de la cual se sabe el final. Me cansó. Es en todo caso es un detalle sin demasiada importancia. Más importancia tiene el texto que figura en el catálogo de la exposición. Me da vergüenza confesarlo, pero debo ser sincero: he entendido muy pocas cosas del citado escrito. ¿Sería mucho pedir a nuestras autoridades de derechas e izquierdas que cuando encarguen algún texto le pidan al autor que haga lo posible para que pueda ecomprenderlo el ciudadano medio?. Pensar que se han gastado parte de tus impuestos en un texto que no puedes asimilar produce una sensación muy frustante al contribuyente. Como si te hubieran sustraído impunemente una cosa que es tuya. Mejor dicho: era.