Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 08/03/02

 

Marian F. Moratinos

La infancia encerrada


Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Calvià

22 febrero-16 marzo. 2002


Vértigo. Obra de 2011


Jorge Guillén lo dejó bien escrito “Lentos veranos de la infancia, horas tendidas como playas”, pero no es solo Guillén quien ha glosado la lentitud con que corre el tiempo mientras somos niños. Francisco Brines dijo que la infancia era precisamente un tiempo de la vida donde no existe el tiempo: sólo el espacio. Un espacio amplísimo. Yo estoy de acuerdo con ambos porque mi vivencia es que cuando te vuelves mayor el tiempo se acorta, pero se acortan todavía más las distancias. Yo por ejemplo encontraba que el campo de fútbol de Son Ferriol estaba lejísimos de mi casa, o los domingos cuando volvía del cine el camino se me hacia eterno, sobretodo si había visto alguna película de miedo. Y ¿saben ustedes a cuantos kilómetros estaban el cine o el campo de fútbol, pues aproximadamente a 500 metros, lo que hoy se me antoja como un cortísimo paseo. El problema es que no sé cuando tenia razón si entonces cuando la vida tenia un horizonte lejano o ahora cuando este horizonte se halla mas cerca y más comprometido.


De una forma u otra lo que si es cierto es que yo no me sé imaginar la infancia como una vida en un espacio cerrado. Mis recuerdos son los campos de alfalfa, las calles donde jugábamos, los almendrones que cogíamos en este tiempo. El encierro es un cuarto oscuro era el peor de los castigos y los patios de los colegios tenían algo de cárcel. Las paredes parecían altísimas El problema es que cuando alguien me cuenta otro tipo de infancia me resulta muy difícil de concebir y cuando veo a los niños de ahora, la mayoría de ellos urbanitas recalcitrantes me pregunto que tipo de recuerdo tendrán cuando sean mayores. ¿Añoran como yo añoro las calles sin asfaltar, las vacas paciendo, los carros que regresaban a través del lento crepúsculo hacia la caballeriza?


Todo lo que digo lo pensé mientras visitaba la sala de exposiciones del ayuntamiento de Calvià, donde, después de haber pasado por Manacor, Felanitx y Capdepera muestra ahora su obra Marian Femenías Moratinos. Y lo pensé con razón, porque el tema predominante de la obra de Marian F. Moratinos es precisamente este, el de la infancia en la ciudad, en la escuela, en las guarderías, en los lugares donde han sido sustraídos los campos verdes, los cielos azules, los almendrones apetecibles. y sustituidos por paredes grisáceos, por corredores estrechos, por balcones alejados de la calle. Son los lúgubres lugares donde se pierden los espacios y la libertad, donde los niños son puestos en fila y donde reciben una educación que más que educación parece adiestramiento En la mirada de Moratinos hay un interés por captar lo que son estos años de infancia donde los hombres dejamos buena parte de nuestros sueños y de nuestros espacios casi infinitos. Moratinos se ha detenido en este mundo que en nuestro tiempo fue mágico y que ahora, al menos para nuestros ojos parece estar demasiado encapsulado. Moratinos ha construido su crónica mezclado, a propósito, los recuerdos con la mirada objetiva. Ha actuado con la objetividad de un fotógrafo, pero con la nostalgia de un poeta. Por eso en su técnica se mezclan las imágenes fotográficas con la pintura, porque, amiga de la ambigüedad, Moratinos busca inquietar al observador que en muchas ocasiones no sabe si lo que ve está pintando —es, por tanto, subjetivo— o está fotografiado— es, por tanto, objetivo. Tampoco sabe, el espectador, lo que son vivencias y lo que son observaciones. Comento esta ambigüedad con sentido positivo, porque esta virtud es la que provoca ansiedad, desazón, interés y reflexión en quien mira el cuadro que es de lo que se trata en arte.


Marian F. Moratinos es joven —nació en 1973— y ha conseguido convencer a múltiples y diversos jurados. Ha obtenido el primer premio en los certámenes de Marratxí, Calviá, Andratx, Capdepera, Inca. También ganó el primer premio de Pintura Jove del Govern Balear. Yo creo que ya ha reunido suficientes méritos locales para que M.F. Moratinos empiece con la aventura de mostrar su obra fuera de nuestras islas. Lo hará próximamente en Barcelona. Ojalá sea comprendida.