Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 05/04/02

 
Pere Bennàssar

La cerámica y la pintura


Obres 1986 2002

Casal Solleric. Palma

Abril y mayo 2002



Estamos todavía muy lejos de dispone de una teoría convincente que explique cómo se produce esta cosa tan misteriosa que llamamos creatividad, o, mejor y para ser más precisos, creatividad artística. Hay, sin embargo, bastante acuerdo, en que hay tres factores que influyen en el alma de un artista y que es imprescindible tener en cuenta cuando se intenta una aproximación crítica a su obra. El primero de ellos es la infancia o, mejor aún, lo que queda de la infancia, que son los recuerdos. Esta es una materia prima inagotable a donde se puede ir una y mil veces El segundo factor son los viajes, entendiendo por viajes toda aquella actividad que te permite ver mundos y sensibilidades distintas a las que uno tiene acostumbradas: que permitan el contraste con el mundo que uno tiene acostumbrado. El último factor son las lecturas, las conversaciones con amigos y conocidos y la observación de obras de otros autores.


No creo que sea difícil encontrar la presencia de las citadas influencias en la obra de Pere Bennàssar Obrador. La infancia de Pere Bennàssar discurrió en peculiar pueblo de Felanitx, un pueblo que produce la mayor cantidad de mentes extrañas por metro cuadrado. Pero en el caso de Pere Bennàssar no solo hay que hablar de su pueblo, sino, también, del obrador de cerámica que su familia tenia y que en el pueblo era conocido por Can Galerí y para el resto de mallorquines como Cerámicas Mallorca. En el obrador Bennàssar pudo familiarizarse no solo con la arcilla, el fuego i los colores que cambiaban con el calor, sino con interesantes personajes —Tomas Harris, Miquel Riera, Nicolau Llaneras, Pep Bover, Francisco Forteza, Joan Maimó— que por un motivo u otro trabajaron en el obrador. Buena parte de la obra de Pere Bennàssar son objetos de cerámica y no hace falta insistir en este aspecto, pero a mi se me antoja que incluso cuando Bennàssar pinta un cuadro hay rasgos importantes de ceramista: en su pincelada y en sus colores. La infancia “felanitxera” de Benàssar influyó también en los objetos representados en sus cuadros: Porto Colom, calas y cuevas marinas, peces y animales acuáticos, África un poco más allá.


Bennàssar no se quedó en Felanitx. Ha viajado por casi todas los continentes y últimamente frecuenta mucho el Magreb. Estos mundos nuevos le han permitido incorporar unos colores vivos y esenciales, unas actitudes frente a la materia que solamente poseen aquellos que siguen centrados en culturas no invadidas por el consumismo. Hay en la pintura de Bennàssar una figuras humanoides que parecen extraídas del arte oriental. Probablemente lo sean.


La tercera influencia es la lectura y la observación del quehacer de los colegas. Por lo a la letra impresa a se refiere Bennàssar se declara lector de Miquel Bauçà, el autor de aquel verso que tanta gracia nos hizo en nuestra juventud: “Pobra, puta i catalana” Bennàssar ha leído, igualmente a Alejo Carpentier, Julio Cortazar y muchos libros sobre la mitología griega y latina. En sus obras se pueden observar la presencia de estos mitos. Por lo que a los pintores se refiere no es difícil observar huellas de Miró, Picasso, Braque, Gris, Picabia y la alegría frente al mar de Matisse, entre los internacionales, y, también, de los grandes pintores de Felanitx como Bernat Samsó, Rafael Joan “Magarola” y sobretodo Miquel Barceló. Se podría decir que la pintura de Bennàssar esta hecha desde y contra la pintura de Barceló.


La exposición que actualmente se muestra en el entresuelo del Casal Solleric se titula “Pere Bennàssar. Obres 1986-2002” y se podría decir que está dividida en tres partes. En las primeras salas se ubican les obras más antiguas y que corresponden a los últimos años de la década de los ochenta y primeros de la de los noventa. Vienen, después, unos espacios dedicados a la cerámica y, finalmente, unas salas en donde se muestra la producción más reciente. Suelen ser, estas últimas, obras de técnica mixta, de gran formato, y que tratan de la visión de algunos barrios de las ciudades del Magreb, del clásico tema del pintor y la modelo o de los mitos de Europa, Asia, Gea, Afrodita o el Minotauro.


Vista en su conjunto la exposición ofrece un aspecto de extremada modernidad. Son obras muy en la línea del expresionismo barroco que, me imagino, tendrán una lectura más fácil cuanto más joven sea el espectador. A los que tenemos un poco mas de edad tantas sugerencias, reminiscencias y alusiones en un mismo cuadro nos abruman un poco. A veces no sabemos distinguir entre lo que es complejidad y lo que es un embrollo. Pero ya digo el problema está en nuestra mente ya un poco perezosa. No en la obra de Bennàssar, quien posiblemente pinta para gente más joven. Y hace bien.