Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 07/08/03

 

Susy Gómez

lágrimas de oro



  1. “Una parte de la crítica y del comisariato son muy dados a dar definiciones que me parecen estériles como si quisieran ofrecernos la realidad masticada, adjetivizar, la práctica artística y, en ocasiones, tienden a justificarla. El arte ha hecho un largo recorrido para librarse de todo eso. Las soluciones globales y la verdades estéticas intelectualmente me aburren y creativamente son poco excitantes”.


Estas palabras que acabo de citar corresponden a Susy Gómez y como comprenderán no resultan muy animadoras para quien, como yo, se dispone a decir cuatro palabras con algo de sentido sobre la exposición que dicha artista presenta estos días en la Galería Horrach Moyà, que sigue apostando por los más innovadores de nuestros artistas. Algunos de ustedes podrán pensar que las palabras de Susy Gómez están dichas desde el despecho o el resentimiento. Les puedo asegurar que no es así porque Susy Gómez ha tenido unas críticas muy, pero que muy, positivas de los mas importantes y encopetados críticos de arte de nuestros país. Hay, incluso, un amplio consenso en asegurar que la artista de Pollença es uno de la media docena —no más— de artistas españoles que actualmente destacan por encima de los demás. ¿Con que pretensión, entonces, habrá dicho, Susy Gómez sus anteriormente citadas aseveraciones? Pues probablemente para advertir al espectador que no se sitúe ante su obra intentando “comprender”, sino que se deje llevar por la sugerencias de Susy sin pretender hacer taxonomía artística, es decir sin encuadrarla en ningún movimiento artístico. Porque si a algún movimiento pertenece Susy es al llamado postarte que se define precisamente por su indefinición. No, no se asusten ustedes no voy a entrar en la sintaxis propia de los especialistas con esto de la definición indefinida. Lo que quiero decir es que el movimiento del postarte se define precisamente porque deja sin definir los límites del arte: qué es y que no es arte. Todo puede ser arte siempre que tenga la capacidad de conmover al que se encuentra con él Esta es un de la virtudes que tiene la exposición de la Horrach Moyà. Se propone como un paseo en el que el visitante empieza ladeando una enorme lágrima de oro que pende del techo. No es una lagrima estática sino que cambia de forma —de forma y de sonido— cuando el aire, el de un soplo, por ejemplo, incide sobre ella. Unos pasos más allá no encontramos con una barca —la barca de la vida— de color negro en el que están vaciados los títulos de los distintas exposiciones que Susy ha hecho a partir de aquella primera de 1993 en la Fundación Miró de Barcelona: “Les restes de la edat de plata”, “Voy a apagar la luz para pensar en ti”, “Seca tu ojos”, “Maldito Corazón”, “Algunas cosas que se llaman mías”, “Nuevos pies andan por mi jardín”, “Y mi corazón además” “Skin deep”, “Donde tu estás” y ésta ultima de ahora titulada “Como cuando duermo”. Viene después una cama negra como si hubiera estado revuelta y en el centro un enorme corazón que ha dejado de latir. Una montaña de azúcar pisada y un grupo de mariposas plateadas completan esta poética excursión que el paseante ha seguido.


El excursionista no solo se ha encontrado con objetos; en las paredes cuelgan cuadros que podrimos llamar convencionales, aunque el adjetivo puede despistar. Porque son cuadros hechos con una técnica al menos para mi novedosa. En general de trata de coger una foto de un anuncio femenino y sobre el rostro pintar con brocha o pinceles. La fotografía pintada es, luego, ampliada hasta casi un metro i medio puesta sobre un panel. Tenemos entonces fotografía pintada i pintura fotografiada. El resultado es sin duda sugerente y algunas veces intrigante. En otra pared hay unos cuadros donde la simplicidad técnica contrasta con la carga poética que llevan. A mi que no me gusta demasiado las cosas complicadas o enrevesadas me llamaron la atención unas lágrimas que no se sabe si son de tristeza o alegría. El espectador es quien debe darles significado —sin meditar mucho: recuerden la voluntad de la artista— y sentir uno u otro tipo de emoción.


Susy Gómez es una artista que sin ser conceptual, ni del todo surrealista tiene sin duda ideas. Aunque alguno de sus detractores diga que no pasan de meras ocurrencias. En el arte moderno es difícil distinguir una cosa de otra. Se lo aseguro.