Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 15/01/03

 

Tuaregs

la belleza de la supervivencia



Cuando visité la exposición que sobre el mundo de los Tuaregs se exhibe ahora en el Gran Hotel se me vino a la cabeza una conversación que sostuvieron dos de mis escritores favoritos. Uno era este especie de Diderot, según Monserrat Roig, de Sueca que se llamaba Joan Fuster i otro este “kulac” del Ampurdà que se llamaba Josep Pla. En ella, el valenciano defendía la posibilidad de un belleza objetiva como podía ser una puesta de sol en un desierto —de aquí mi evocación— mientras que Pla defendía la belleza de los campos dispuestos a ser cosechados y se mostraba escéptico ante la belleza inútil y pobre. Mi evocación no era únicamente por la imagen del desierto, sino porque la mayoría de los utensilios que se exponen en la exposición sobre el mundo tuaregs útiles para la supervivencia. Pero vayamos por partes.


¿Quiénes son los tuaregs? ¿Quiénes eran sus antepasados? Quizá los antiguos habitantes del Sahara verde. La verdad es que ha habido muchos estudios sobre los ancestros de los tuaregs. A finales del siglo XIX y a través de los textos antiguos (Herodoto, Ptolomeo), aparecieron diversas hipótesis: unas los hacían descendientes de los libios, otras de los numidios, otras decían que eran una mezcla de egipcios y etíopes. Más tarde, a principios del siglo XX, aparecen los trabajos antropológicos de Bertholon y Chantre sobre las tipologías de la población del norte de Africa, a cada una de las cuales hacen corresponder una población antigua, de forma que los tuaregs serían de la misma tipología que los numidios. Todos los indicios apuntan a que los tuaregs son exiliados en esta tierra. Sus antepasados fueron expulsados por los egipcios de la fértil franja mediterránea hacia el desierto, hace unos 2000 años. Son los herederos de un territorio que en un tiempo fue un paraíso de verdes prados, habitado por hombres y mujeres que dejaron su testimonio plasmado en los grabados y en las pinturas que se encuentran por todo el territorio sahariano. Estas imágenes nos muestran cómo era el Sahara verde y la cultura que allí se desarrolló. Los tuaregs son una de tantas minorías que cuando se hizo la partición en estados-naciones del continente africano, quedaron repartidos cinco de estos estados: Libia, Argelia, Níger, Burkina-Faso y Malí. Tan sólo eso nos da una idea de la desestabilización a que se ha visto sometido este pueblo.

En el desierto del Sahara las lluvias anuales son inferiores a 150/100 mm, la temperatura raramente baja de los 0 grados, pero a menudo sube por encima de los 40 grados. La variación térmica entre el día y la noche es tan elevada que provoca una erosión intensa y continuada. Este cambio climático tan brusco ocasiona una evaporación creciente, en donde los vegetales encuentran graves dificultades para adaptarse. Hace falta una gran capacidad de organización de los recursos humanos y naturales para sobrevivir en estas condiciones Uno de los conceptos más importantes en el imaginario tuareg es la palabra que define tienda — éhen — término que utilizan también para explicar o describir unidades sociales, así el mismo vocablo puede denominar la unidad familiar, toda la sociedad tuareg o incluso el mismo universo. La tienda representa la casa de la madre, el refugio del individuo, y para que éste pueda existir hace falta un espacio donde edificarlo y unos bienes para alimentarlo. Es a través de este concepto que se establece una relación vital entre las unidades sociales diseñando lo que puede representar, para esta sociedad nómada, los derechos elementales del hombre que aseguren su supervivencia.


De este concepto nace todo un entramado social jerarquizado. Cada individuo pertenece a un grupo de descendencia de una tienda madre que da nombre al linaje, por tanto debería tener acceso a los derechos y a los bienes transmitidos a través de este ancestro común, generalmente por vía matrilineal. No obstante, las prácticas matrimoniales en el interior de un mismo matrilinaje, dan lugar a una reducción del círculo de los que tienen derecho y a una jerarquización dentro del mismo grupo de descendencia.


Conjuntamente a esta jerarquización de parentesco se yuxtapone otra de carácter más político, que divide el conjunto social en estratos rígidos.


Así pues en la sociedad tuareg hay nobles, vasallos, religiosos, artesanos y servidores. Incluso en el desierto existen clases sociales.


Yo les propongo que si ustedes no han visitado la exposición de los tuaregs lo hagan contemplando la sobrecogedora elegancia que tienen los objetos allí expuestos. Es la elegancia que da la sobriedad, de pensar que no son objetos decorativos, sino objetos necesarios para cumplir con la quizá más importante de las finalidades que tiene cada ser vivo y cada sociedad o cultura: sobrevivir.